Hoy os contamos como surgió nuestro amor hacia la marca francesa Mathilde M.

En el año 2012 empezó a rondar en nuestra cabeza la idea de D’Arôme, aún si tener muy claro que marcas de productos nos iban a acompañar en esta andadura, pero sí el concepto de tienda que queríamos.

Para ello estuvimos todo el año investigando y viajando en busca de aquellas marcas que encajaran en la idea que habitaba nuestras cabezas y nuestro proyecto, y en uno de esos viajes a París, nos encontramos con Mathilde M.

El impacto fue visual y olfativo, la sensación que sentimos al pisar el stand de Mathilde M. fue increíble, sus aromas únicos, atalcados, suaves… no habíamos olido antes nada igual. Pero al mismo tiempo tampoco habíamos visto antes nada parecido a la imagen de los productos de Mathilde M. Cuidando hasta mas mínimo detalle, con unas líneas románticas y afrancesadas que nos dejaron enamoradas a primera vista y para siempre.

Las que nos conocéis desde el comienzo de D’Arôme recordareis las cerámicas perfumadas de Mathilde M. los neceseres (que aún los seguimos teniendo), las decoraciones para el baño y un sinfín de productos a cual de ellos mas bonito, realmente todas estábamos enamoradas de Mathilde M.

Trabajar con Mathilde M. requiere un gran esfuerzo por seguir manteniendo la línea de cuidar cada detalle, cada producto… y ha habido unos años en los que en D’Arôme no hemos podido dedicar el tiempo que Mathilde M. necesitaba, por lo que la hemos tenido desaparecida.

Pero al igual que el primer amor nunca se olvida, Mathilde M. siempre ha estado presente en nuestra mente y nuestro olfato, por lo que desde hace unos meses hemos vuelto a tenerla en D’Arôme. En menores porciones, con productos mas específicos, pero con el mismo mimo, cuidado y amor que Mathilde M. y sus fans merecéis.

¡Gracias por llegar hasta aquí y esperamos que disfrutéis de Mathilde M. tanto como nosotras!

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